USAQUEN, ZONA COLONIA
Recorrer Bogotá, es como viajar en el tiempo, caminando por sus localidades, antiguamente pueblos aledaños, uno puede imaginarse como la población de la época sorteaba sus días entre las actividades del lugar hasta convertirse en anexos de la capital. Avanzando por Usaquén se me ocurre llegar hasta uno de esos lugares que me trasportan a épocas coloniales, donde los habitantes de aquel tiempo se abastecían de la tierra y sus frutos. Entonces tomo un bus que me lleve en dirección a los cerros, esos que adornan el oriente capitalino, y arribo al tradicional mercado de las pulgas, donde puedo encontrar mercancía producida directamente por las manos de miles de colombianos.
Caminar por la zona colonial de Usaquén es revivir historias antiguas, en su intento por mantener la arquitectura de la época, en este lugar se respira un olor a viejo, pero a ese viejo que nos remonta a los caminos que se transitaban en la antigüedad y la iglesia que ha sido restaurada pero que mantiene características especiales, promueve la conservación de ese diseño que nos identifica y es tan atractivo para nuestros visitantes. Esta zona funciona todos los días, sin embargo los fines de semana se adorna de muchos más mercaderes, artistas callejeros, música y mucho más para un completo plan.
La principal vía de acceso a este lugar es la tradicional carrera séptima, entre calles 116 y 120, esto para acceder a la zona colonial, la plaza de artesanos se ubica al lado del centro comercial Hacienda Santa Barbará, contiguo al parque principal donde está la iglesia Santa Barbará de Usaquén, y la alcaldía municipal. A demás este es uno de los lugares que se distingue en navidad por su llamativa decoración y es punto de parada en los tradicionales recorridos por la llamada “ruta navideña”. No olvide reconocer cada lugar de esta bella ciudad, porque, no olvide que esta es Bogotá, la ciudad de todos.
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